Heduardo es como el Salinger de nuestra gráfica. Vive alejado del mundanal ruido, en San Bartolo, y casi nunca da entrevistas. Pero, eso sí, a veces viene a Lima para deleitarse con el ruido del rock, del que es un cultor dedicado.
Convencí a Heduardo de caminar por Barranco para hablar de rock, de marxismo, de su carrera, de su computadora, de Adopta un congresista, de su hi5 y de su irrupción con uno de los mejores blogs del medio.












“yo sin ser marxista trabajo solo dos horas”…eso se llama ser un bacan.